ISABEL MARANT | DESFILE DE VERANO 2027

La colección Isabel Marant Verano 2027 nació en Los Ángeles, cuando la directora creativa Kim Bekker descubrió las fotografías de mujeres tomadas por el fotógrafo Sam Haskins en la década de 1960. Vestidas o desnudas, aparecían retratadas de forma seductora, envueltas en capas y capas de una luz difusa y nebulosa, y, sin embargo, su fuerza y sensualidad resultaban evidentes. Este contraste marcó la reflexión de Bekker para el Verano 2027: una apuesta por prendas ligeras y etéreas, asentadas sobre siluetas puras, nítidas y seguras de sí mismas.

Cada look se realza mediante técnicas artesanales realizadas a mano —bordados de inspiración vintage, salpicados de pedrería, cuentas que aportan delicadamente peso a sedas frágiles— y tejidos con la pátina, ligeramente desgastada, de una vida vivida, siempre acompañados de una marcada sensibilidad gráfica. Para el Verano 2027, lo ornamentado se encuentra con lo esencial: camisetas y bermudas de inspiración surf, pero confeccionadas en delicado encaje y lino de aire antiguo, como el de los manteles de antaño; blazers contundentes de algodón blanco o negro, con hombros redondeados y esculpidos, sobre bañadores sujetos con broches y faldas tubulares de punto de macramé, o shorts espolvoreados de lentejuelas. El punto de macramé también adopta la forma de un vestido ceñido y escotado en la espalda, o de unos pantalones capri combinados con un voluminoso blusón de cuero negro, fino como una hoja de papel.

Las prendas se combinan de una manera fresca y renovada, con especial atención a las superposiciones, tanto en la forma de llevarlas como en su propia construcción: un top halter de cuero o un chaleco drapeado de gasa sobre camisas holgadas; vestidos cortos y vaporosos, por su parte, confeccionados a partir de capas de estampados florales y paisley dibujados a mano y desvaídos por el sol —inspirados en parte en la colección Isabel Marant Verano 2013— que se mueven con el aire. El espíritu de la lencería de los años 30 se incorpora al día en tonos translúcidos de rosa, verde y coral, mientras que por la noche se transforma en una actitud desenfadada y natural, en gris humo y negro: un vestido lencero salpicado de flores plateadas, o una chaqueta bordada en dorado combinada con una falda cortada al bies, prendas que se deslizan sobre el cuerpo con la misma naturalidad que una camiseta.

Los accesorios son auténticos tesoros, pero nunca excesivamente preciosos: botas altas al tobillo con textura de cestería y bolsos de hombro de trenzado flexible y caído; botas bajas de profundo escote, adornadas con cuentas, dejan entrever sutilmente el escote; sandalias centelleantes se acompañan de tobilleras a juego y, como novedad, un bolso bucket ricamente ornamentado cuelga de tiras trenzadas de inspiración tanga. La joyería transmite también ese irresistible espíritu viajero tan propio de Isabel Marant: pendientes tipo chandelier y collares confeccionados con conchas o cuentas que recuerdan a semillas, evocando el calor y la libertad del verano.

LOOKS

Look 1
Look 2
Look 3
Look 4
Look 5
Look 6
Look 7
Look 8
Look 9
Look 10
Look 11
Look 12
Look 13
Look 14
Look 15
Look 16
Look 17
Look 18
Look 19
Look 20
Look 21
Look 22
Look 23
Look 24
Look 25
Look 26
Look 27
Look 28
Look 29
Look 30
Look 31
Look 32
Look 33
Look 34
Look 35
Look 36
Look 38
Look 37
Look 39
Look 40
Look 41
Look 42
Look 43
Look 44
Look 45
Look 46
Look 47
Look 48
Look 49
Look 50
Look 51